​Las aventuras y desventuras de un novato en su primer Dakar (IV)

Superando un cúmulo de adversidades a lo largo de la cuarta etapa, el Vallejo Racing sigue vivo en el Dakar | Archivo
​Las aventuras y desventuras de un novato en su primer Dakar (IV)

Si hay unos héroes en el Dakar, son los mecánicos. Esta noche trabajando a temperaturas de 4 y 5 grados, la de ayer con lluvia, por el día de un vivac a otro…tienen que estar hechos de otra pasta.

Dicen que el primer Dakar es de aprendizaje. Nadie mejor que el propio Sergio Vallejo para confirmarlo. Si las tres primeras jornadas fueron duras, especialmente las dos primeras, la cuarta etapa, que concluyó bien entrada la noche de ayer para nuestro “novato” fue un cúmulo de adversidades. Así lo resumía esta mañana el propio Sergio.


Estos días intenté cuidar el coche, pero es imposible no castigarlo con el destrozo de las pistas. La lluvia hizo que la arena se parezca más al barro y avanzar es difícil. Total, que reparar todos los daños del coche en pocas horas, está resultando complicado. David Tomico se merece un homenaje, y Sergio también por ayudarle desde el abandono de Óscar, también el resto del Astara Team. Aún con todo su esfuerzo, no da tiempo material de recomponer un coche cada noche.Screenshot 20230105 065515 Instagram (1)

Fallo de frenos

Ayer salimos ya sin el auto hinchado por lo cual nos costaba bastante subir alguna de las dunas. A poco de empezar nos quedamos sin frenos. Fuimos rodeando muchas dunas grandes por el paso fácil, pero en una nos enganchamos. Bajamos a deshinchar y vi la fuga de líquido en la pinza de freno trasera. Anulé como pude el circuito, pero frenaba muy poco.

Más adelante empezó a fallar el motor, y de repente se paró en el peor sitio; un paso estrecho por el que apenas cabía un coche. Indicamos a varios por dónde esquivarnos, hasta que llegó un camión que no me hizo caso. Casi me atropella. Se metió igual, golpeando nuestro coche con su rueda trasera, dañándonos una pieza de carbono que cuesta una pasta, que puede que a él le sobre…Muy mal por alguien que se cree leyenda del Dakar, pero bueno, la vida ya le pondrá en su sitio.

Arráncalo por Dios

Después de toquetear todos los enchufes y cables, probamos a encender y arrancó. Pudimos subir los gatos, poner planchas y salir de allí. Pensábamos que ya no habría más dunas o pasos de arena complicados e hinchamos la ruedas otra vez. Pero no fue así, caímos en un sitio del que nos costó mucho salir después de pelear y palear más de una hora. Total que, casi sin freno, un motor que se paraba, sin la presión adecuada…os podéis imaginar que nuestro ritmo era de supervivientes.

Por si no era suficiente, noté que algo pasaba en la dirección. Suerte que me di cuenta e íbamos despacio, porque a los pocos metros, se salió la caña de dirección, y encima sin freno, seguimos recto a una zona despejada y fue parando solo.

Otra odisea volver a encajar el estriado en la cremallera dirección. A todo esto, ya de noche. Así que nos obligaron a salir de la especial antes de la última parte y hacer casi 200 km por asfalto, hasta el vivac a 60 km/h.

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Recuperación y milagro

Necesitaba un masaje, relajar y descansar algo. Aun estoy en la tienda y creo que Mario también. En unos minutos sabré si fueron capaces nuestros héroes de dejar el coche listo para hoy. Si ellos fueron capaces, nosotros que estamos bastante mejor que el coche vamos a seguir hasta que sea materialmente imposible continuar. Dicho esto, Mario y yo estamos aprendiendo a marchas forzadas. Y ese era el objetivo de este año. Poco importa una clasificación, lo importante es esto y varias lecciones de vida que se nos quedarán grabadas para siempre.

Vamos!!! 

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